inteligencia colectiva

Es el proceso cerebral que se realiza para interpretar situaciones complejas y caóticas, tomando decisiones acertadas enfrentándose exitosamente a estos escenarios.

Consiste en el conjunto de mecanismos neuronales que orquestan nuestras interacciones, la suma de nuestros pensamientos, sentimientos sobre las personas atendiendo no solo a las señales verbales sino también a gestos.

Esta interacción de neuronas esta compuestas en gran medida por las llamadas células fusiformes, siendo las que se funcionan más rápidamente que las demás y operan cuando nos vemos obligados a tomar decisiones sociales instantáneas.

Un ejemplo de esto es: ¿Así que vas a tratar de jugar al fútbol? pregunta, en tono sarcástico y despectivo, en una situación que, teniendo en cuenta los códigos sociales que rigen la conducta de los adolescentes, bien puede desembocar en una pelea. El chico rechoncho cierra entonces los ojos unos instantes y respira profundamente, como si estuviera preparándose para un enfrentamiento. Pero luego se dirige a los demás con voz tranquila y serena diciendo:

 

Sí, ya sé que no juego muy bien al fútbol, pero aun así voy a intentarlo y luego, tras una breve pausa, agrega: Pero lo cierto es que sé dibujar muy bien. Muéstrame algo y veras lo bien que lo dibujo. Después, dirigiéndose a su antagonista, añade:

 

¡Me parece fantástico que sepas jugar bien al fútbol! ¡Me parece realmente fantástico! A mí también me gustaría jugar tan bien como tú. Quizás, si sigo entrenándome, acabe consiguiéndolo.

 

La verdad es que no juegas tan mal responde el primero, completamente desarmado, en un tono muy afectuoso: Si te interesa quizás pueda enseñarte algunas cosas.

 

Este breve episodio constituye un ejemplo magistral de inteligencia social, esta acción acabo convirtiendo en una buena amistad, lo que perfectamente podría haber generado una enemistad, esta destreza hoy en día sigue siendo esencial para la supervivencia.

 

Para mejorar esta habilidad desarrollada gracias a los genes y efectos ambientales (alimentación, afecto, estilo de vida), es necesario tomar en cuentas cuatro elementos esenciales:

    •  Empatía primordial: Interpretar adecuadamente las señales emocionales no verbales.
    • Sintonía: Escuchar de manera totalmente receptiva; conectar con los demás.
    • Exactitud empática: Comprender los pensamientos, sentimientos e intenciones de los demás.
    • Cognición social: Entender el funcionamiento del mundo social.

 Llevando a los ámbitos educacional y laboral este conocimiento pone claramente de relieve el extraordinario interés que posee el clima emocional óptimo de los entornos, a continuación una descripción de estudios realizados:

 

Existen grandes diferencias interpersonales en la cúspide del aprendizaje. Algunos estudiantes pueden asumir un mayor estrés sin perder, por ello, el acceso a las habilidades de la vía superior, mostrándose  imperturbables en la pizarra, independientemente de que respondan bien o mal (y muy probablemente, cuando sean adultos, tengan éxito en profesiones de alto riesgo como accionistas de Wall Street, que pueden ganar o perder una fortuna en un parpadeo del mercado). Los más susceptibles, sin embargo, se descubrirán mentalmente paralizados aun en situaciones de bajo estrés. Es por ello que, quienes no estén bien preparados para un examen sorpresa de química aprenden más lentamente, sólo padecerán cuando sean llamados para salir a la pizarra.[1]

Respecto al ambiente laboral, cualquier trabajador reconocerá fácilmente la existencia de dos tipos de jefes, uno con el que le gusta trabajar y el otro del que quieren librarse. Así pues, los mejores jefes son personas seguras, empáticas y conectadas, personas que nos hacen sentir tranquilos, valorados e inspirados, mientras que los peores son personas distantes, difíciles y arrogantes que, en el mejor de los casos, nos hacen sentir incómodos y, en el peor, despiertan nuestro resentimiento.

 

 Por otra parte, cuanto más motivados, buenos y más fuertes son los vínculos emocionales entre los miembros de un determinado equipo de trabajo, estos entregan a la organización la sensación de funcionamiento seguro, productivo y satisfactorio como  resultado de su trabajo.

 

 Esta metodología invita a escuchar con empatía, mostrar preocupación y hacer lo que esté en su mano para mejorar las cosas, independientemente de que lo consiga o no, resultando emocionalmente beneficioso para todos. Cuando el líder escucha los sentimientos de sus subordinados y les ayuda a metabolizarlos, de modo que pueden dejar de enfurecerse, logran seguir adelante en sus tareas propiciando un mejor clima laboral, potenciando sus habilidades sociales.

 

 
 

[1] Inteligencia Social Daniel Goleman